Instalados en la mediocridad
24-Mayo-2005
Hace poco más de tres años que llegaron al Caja San Fernando nuevos aires directivos comandados por José Luís Luna, quien anunciara por aquel entonces una renovación completa de todos los estamentos del club a fin de lavarle la cara. Hubo cambios y se trajo a Sergio Parra desde Granada para que, en un primer momento, se encargara del marketing deportivo del club, cosa que finalmente ha derivado en director general del club sevillano. Hace poco más de tres años se dijo que comenzaba una nueva época en el Caja, que se comenzaba un proyecto de tres años que tendría como fin inicial sanear las cuentas cajistas y, en una tercera temporada (la 04/05 concretamente), se daría el salto de calidad que el club, la afición y la ciudad requieren.
En lo económico nada se puede discutir y desde el club que dejó de ser verdirrojo esta pasada temporada se recuerda día tras día que todas las cuentas del Caja San Fernando están más que saneadas y que, de no haber entrado ellos en la dirección administrativa del club, si hubieran seguido las cosas como iban con Parra (el anterior, nada relacionado con el actual director técnico), el club podría no existir a día de hoy.
Pero en lo deportivo las cosas han ido de mal en peor. El que se suponía que era el año del salto de calidad, el año en que se dijo desde el Caja que era el año en que se tenía “el mejor equipo de la historia”, el club contrata a un completo novato en esto de entrenar (aunque un maestro en la tarea de jugar a este deporte, el segundo de nuestro país por mucho que diga Telecinco y su extraexplotada Fórmula 1) como es Velimir Perasovic (a quien desde el club se comparara con el mismísimo Ivanovic a fin de hacernos saber el tipo de entrenador que tendríamos). En cuanto se supiera la noticia, muchas voces se alzaron en afirmar las esperanzas que la llegada de un hombre de sus características creaba en la parroquia sevillana, mientras que otros avisaban de las nefastas consecuencias que se podían tener con una apuesta como la que hizo el club hispalense a partir de la apuesta personal de Sergio Parra. Sin duda la plantilla del Caja 04/05 ha sido de lo mejorcito de su historia, cuanto menos de la historia más reciente (Turner, Scott, Kidd y compañía pesan mucho aún); se creó un conjunto con hombres que habían demostrado mucho en la ACB como eran Roe y Panko a la vez que se mantenía lo mejor del bloque de la 03/04, como eran Slanina, Santangelo, Cazorla, etc. Pero, sin ánimo a equivocarnos, la inexperiencia en esto de entrenar y, sobre todo, en tratar a los medios, del bueno de Perasovic (que, por cierto, comienza el curso de entrenador superior en breve) hizo mella en el conjunto y, desde un primer momento, se pudo ver a un equipo sin ideas, que se hartaba de entrenar físicamente hasta la extenuación y que no se llevaba muy bien con el croata, sobre todo en el caso de Evtimov; el flamante máximo reboteador de la ACB 03/04 no contaba para Perasovic y, sobre todo, desde el club se afirmaba que el culpable de ello era el propio Evtimov, ya que no se acoplaba a los sistemas de ‘Peras’.
Finaliza la temporada con Óscar Quintana en el banquillo y el Caja termina décimo, superando en dos puestos su ya mítica clasificación en liga, la duodécima. Este registro, a pesar de los pesares, es un registro pésimo para la que se suponía era la temporada del salto de calidad. Salto de calidad en cuanto a jugadores hubo, pero comandados por un inexperto en esto de entrenar, algo que el propio Velimir ha comprobado que no es sólo saber de baloncesto, que nunca estableció un quinteto titular básico (entre algunos medios había porras por ver quién adivinaba el quinteto del siguiente partido del Caja) y que nunca dio la sensación de tenerlo todo bajo control (a excepción de partidos concretos en los que la casta de algunos hombres hizo rozar la perfección en el juego de los cajistas; pero fueron muy pocos partidos).
Finalizada la temporada del “salto de calidad”, toda la parroquia cajista y los medios de comunicación se apresuraron en hacer quinielas a fin de dilucidar quién sería el entrenador idóneo para esta temporada 05/06, la temporada en la que el sentido común invita a pensar a que, como mínimo, el Caja debe aspirar a una clasificación para la Copa del Rey y otra para playoffs; es lo mínimo que se le podría pedir a este equipo después de tantos disgustos dados a la afición. Que si Imbroda, que si Petrovic (quien ya dijo que quería venir cuando se cesó a Peras pero que la enfermedad de su mujer le impedía venir a Sevilla), que si Casadevall, … toda una serie de nombres, con perfiles muy dispares todos ellos. Pero lo que nunca nadie pudo haberse imaginado es que el hombre en quien recae toda la responsabilidad de esta próxima temporada en el Caja es ese hombre que siempre ha sido el ayudante del entrenador que tuviera el equipo sevillano, Javier Fijo. El sentido común invita a pensar que es él quien nos debe llevar nuevamente a los puestos de privilegio, o al menos ese es el sentido común de quien escribe estas líneas. Pero el Caja San Fernando se ha apresurado en desmentir ese sentido común y nos advierte que el Caja se moverá entre el décimo y el duodécimo puesto porque ese es el sitio que nos corresponde por presupuesto. ¿Y ya está?
Si la temporada pasada con el famoso eslogan del “mejor equipo de la historia” y el deslumbrado que producía la plantilla cajista, cosa que el Caja solucionaba regalando unas gafas de sol, se consiguieron 5.000 abonados, ¿qué pasará esta temporada en la que muchos ya se comenzaron a pensar si renovaban o no en función de los resultados y antes de escuchar lo que hoy se ha dicho en las oficinas del Caja? Con dos equipos de fútbol en Europa, en una de las mejores épocas sin duda del deporte en Sevilla, ¿cómo se pretende atraer público a un siempre caluroso o demasiado frío pabellón de San Pablo para que vean a cinco “tíos” vestidos de verde que sólo van a luchar por hacer bien su trabajo, no por una meta prefijada, ya que el club no se obliga a nada?
Ya en el último partido de liga, un sector de la grada (unos 20 ó 30) se acercaron al palco cajista para demostrarle a los directivos su absoluto descontento por el devenir de los acontecimientos desde que llegaran al “poder”. Algunos incluso esparcieron por allí las entradas correspondientes a los playoffs que vienen en el talonario de abono al Caja y que, año tras año, van directamente a la basura.
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“Nosotros tenemos diez equipos por encima y esa es la realidad. Es imposible competir con ellos”. Eso ha dicho este mediodía J. Luís Luna, presidente del club baloncesto Sevilla. Sinceramente, así sólo puedo pensar que el Caja ha tocado techo, que el club de baloncesto de mi ciudad no va a aspirar a nada más; tan sólo cuando suene la flauta, los planetas se alineen o la ABP haga huelga por cualquier necedad, el club de baloncesto de una de las más importantes ciudades de España va a poder aspirar a algo, y ya no digo ganar algo, porque eso, con el planteamiento expuesto hoy por el Caja, me haría creer en los milagros.
Sincera y personalmente, confío en que este realismo abrumador cambie a más cuando lleguen los resultados (que es lo que todos queremos) o, de seguir así, vamos a tener un club de baloncesto sin deudas y sin público.
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