Aún resuenan los ecos de la victoria por la mínima del Sevilla al Betis en el derby local de fútbol, un partido de fútbol que sirve de excusa para unos cuantos para darse de ostias los unos a los otros y que, para la gran mayoría, sirve para cachondearse del vecino por la derrota; pero siempre con respeto y amistad, que es como mejor se vive esta rivalidad futbolera en Sevilla.
Hoy domingo, entre los ecos de esa victoria y la del Madrid-Barça, amén de la victoria de mi Caja en Manresa con un estrenado Manuel Comas en la dirección del equipo sevillano, se celebra el Día Mundial del Niño. No se trata de un día en el que la publicidad de juguetes aumente, es más, casi nadie ya se da cuenta de que hoy se celebra ese día (tal es el caso de los de la DGT que hoy ponían en los paneles de las carreteras que era el Día de las Víctimas de Tráfico), simplemente es un día para pensar y reflexionar acerca de una de las mayores injusticias que existen en esta vida y de las cuales los únicos culpables comos los seres humanos (¿acaso hay tercer mundo en la fauna animal mundial?).
Leo en El País (¡cómo no!) que ciertas ONG han aprovechado este día para darnos las lamentables cifras de niños que no son niños si no personas desgraciadas y cuya vida lo es más:
- 140 millones no tienen acceso a la escuela
- 90 millones carecen de la alimentación básica
- 400 millones de menores no consumen agua potable
- 640 millones carecen de una vivienda adecuada
- 500 millones no disponen de los servicios mínimos de higiene
- 270 millones de menores carecen de servicios de atención de salud
Y las cifras siguen y siguen, sin que nadie haga nada (me refiero a los gobernantes del mundo, que son cuatro gatos como todos sabemos) y sin que las cifras disminuyan, todo lo contrario, aumentan sí o sí.
¿Cómo puede ser que vivamos en un mundo donde las diferencias son cada vez más brutales? ¿Cómo hemos llegado hasta aquí? Sinceramente, creo que entre todos, entre toda la gente de las nuevas generaciones humanas, que ya disponemos de recursos suficientes como para vivir dignamente sin necesidad de nuevos avances industriales, que pongamos cada uno nuestro granito de arena en, al menos de momento, hacer que todo el mundo conozca esta situación, y que esta situación no se da a dos millones de kilómetros de la Tierra, sino que se da incluso a dos barrios de distancia en nuestras suprpobledas e hiperestresadas ciudades occidentales, las que pertenecen a la sociedad "civilizada".
Obviamente yo no cambio el mundo ni soy el que más dinero da por estas causas, pero me jode realmente ver cómo la sociedad, cada día y sobre todo la gente muy joven, los chavales, tiene un desconocimiento cada vez más amplio de lo que pasa más allá de su ombligo y que el hecho de no tener saldo en el móvil no supone lo que a muchos (o todos) les (nos) supone.
Desde aquí abro una puerta en la que todos aquellos que visitáis mi blog (que no sois muchos, pero por algo se empieza) para proponer cosas factibles por todos nosotros que puedan ayudar a que un futuro a corto o medio plazo, estas injusticias vayan disminuyendo. Quizá no consigamos nada, pero al menos haremos algo por intentarlo, ¿o es mejor quedarse sentado en casa hablando por el Messenger, planeando a qué discoteca ir el viernes que viene?




