Un ruido seco que jamás olvidaré

Julio 31st, 2007 by Antonio Rull Entra al trapo »

Ayer, saliendo del coche de un amigo y cogiendo la mochila de la cámara me sucedió una de las cosas que uno más teme cuando usa mochilas como la mía, que se abren totalmente y como las abras verticalmente se cae todo. Efectivamente, no me acordé de cerrar la mochila y me la colgué abierta, lo cual hizo que mi equipo fuera cayendo al suelo desde una altura de un metro y medio aproximadamente. El golpe contra el asfalto (o lo que sea que chirría tanto con las ruedas de los coches) fue uno de esos sonidos que, aunque no veas lo que pasa, sabes que tus euros están dándose una ostia monumental contra el suelo.

La peor parte de todo se la llevó el 17-40, cuyo parasol (ese que dicen que no sirve para nada) amortiguó un poco la caida, tras lo que el objetivo se desprendió de él y se arrastró por el suelo, llevándose incluso parte de la pintura amarilla que delimita las plazas de aparcamiento. Éste fue a parar nada menos que debajo del coche de otra amiga que estaba aparcando, que pudo frenar ante el ruido y mis gritos de “¡¡para, para, para, para, no te muevas!!”. Por su parte, mientras me iba quitando la mochila, el 70-200 también se cayó al suelo, aunque desde una altura inferior, el cual no sufrió daños en sus lentes, tan sólo un arañón en la ventanita que muestra la distancia de enfoque.

La cámara también se dio una ostia, pero no fue para mucho, ni siquiera se notan rayones o pintura de parking.

Sudores fríos corrían por mi frente cuando, tras recoger todo lo que estaba esparcido por el suelo (menos mal que no había muchos coches circulando…), tocaba probar que ninguna lente estuviera rota. “Dos meses en el SAT no, por favor”, repetía mentalmente cuando probé ambos objetivos. “Menos mal”, los dos funcionan igual que siempre, eso sí, con heridas de guerra. La cámara tampoco parece haber sido afectada, ya que afotar lo que es afotar, afota :)

Sirva esta historia de terror fotográfica como experiencia sobre qué hacer antes de colgarse algo a la espalda que puede que esté abierto. ¡Mochila abierta nunca mais!

2 Responses Add your own

  1. Luis Rull dice:

    Antonio, ¡qué susto!

    Ya sé que estás muy contento con esa bolsa pero… ¡¡es peligrosa!!

  2. josera dice:

    ¡Que dolor! y que pellizco en el estómago…

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