No hay peor ciego que el que no quiere ver

enero 16th, 2010 by Antonio Rull Entra al trapo »

“El tipo de alumno que hay en la Facultad de Comunicación tiene una alta capacidad critica porque a ello se le enseña desde la propia docencia. No es lo mismo un estudiante de matemáticas que de periodismo, que entiende de ética y conoce el valor de la actitud crítica. No creemos que haya peores profesores en la facultad, si no que la evaluación es más crítica”.

Son palabras de un responsable del gabinete de comunicación de la Universidad de Sevilla en relación a la baja puntuación obtenida por los profesores de la Facultad de Comunicación.

Vaya por delante que no todas las facultades son peores o mejores,pero clama al cielo que se busque una explicación tal (y que se la crean los medios) cuando los que sufrimos de un modo u otro su funcionamiento sabemos que:

  • Se satura el servicio de automatriculación cada año porque todos queremos matricularnos con un profesor y no con otro ya que, siendo la materia la misma, uno exige mucho y el otro poco, siendo lo aprendido lo mismo o menos.
  • La Facultad está repleta de televisores con Power points de las maravillosas ponencias de las excelencias universitarias. En una facultad de comunicación no hay comunicación ya que nadie puede enterarse de lo que pase en ese momento en Haití, Afganistán o donde sea, aunque tenga opción tecnológica a ello.
  • La Facultad oferta centenares de prácticas en empresas. Un gran número y una gran oportunidad para muchos de introducirse en el mercado laboral, si no fuera porque la gran mayoría de ellas no son remuneradas, sirven para que la empresa se ahorre un puesto de trabajo y, sobre todo, en un minúsculo porcentaje de las ocasiones supone un contrato al finalizar el eterno período de prácticas. ¿La culpa de quién es? De unos por no dar valor a quien les trabaja gratis y de los otros por no exigir una mínima calidad en la formación (porque son prácticas para formarse, no para trabajar desde el día 1) por parte de las empresas de comunicación.
  • “Dinosauritis aguditis” por parte de la docencia, que no ve más allá de las paredes de ladrillo del edificio y no propone nada útil para los alumnos, más allá de editar libros que sepa usted qué aportan o promover una comunidad de blogs inútil que no tiene cabida más allá de las paredes del rack en donde esté el servidor informático donde se alojen.

Por supuesto, los alumnos debemos ser quienes exijamos una concreción de la docencia y sus enseñanzas, ya que no es de recibo que, además de ser la peor valorada, lo expliquen como que es la que recibe mayor críticas por ser sus alumnos los más críticos, porque ellos nos han enseñado a serlo. ¿Me toma usted el pelo?

2 Responses Add your own

  1. Jesu dice:

    Y la lista de “detalles” se podría ampliar de forma interminable.

    La cosa es que buena parte de culpa de esto la tienen los alumnos, una masa aborregada y acrítica (por mucho que los responsables de la Fcom digan lo contrario), en la que únicamente hay que excluir a un puñado de ellos.

    Como muestra no hace falta irse a lo que tiene en la cabeza la mayoría de la gente que estudia (o pasea los apuntes) en Fcom -esto es, muchos pájaros-, sino tan sólo fijarse en un detalle tan concreto como el uso que dan los alumnos a las instalaciones y los equipos. Vale, que están obsoletos, pero en ocasiones, con imaginación y paciencia, puede sacárseles mucho partido.

    En fin, que entre la desidia de los responsables de la Fcom (que ahogan y maniatan a quienes tienen ganas de hacer bien las cosas) y la dejadez y pasividad del alumnado, así sale un engendro como el que tenemos: una Facultad de Comunicación en la que, como dices, la incomunicación y la falta de información son flagrantes, por el mero hecho de que habitualmente se sustituyen por propaganda institucional.

    La excelencia académica, amigo.

    PS. En el tema de las prácticas tiene mucho que ver el tener un responsable decanal de dicha área que no se preocupa de los alumnos que hacen prácticas en alguna empresa.

  2. dediego dice:

    Estoy bastante de acuerdo, aunque creo que a la hora de elegir entre un profesor y otro no entra tanto lo que exige o deja de exigir, como lo incompotente que sea, que también ocurre. Yo he huido de idiotas, y no me parecía del todo justo decirlo. No es que consista (solamente) en elegir entre trabajar y no trabajar, sino que a veces también entra el aprender y no aprender.

    Lo de utilizar los monitores para algo útil no lo había pensado. Llevaré a junta una propuesta para que se emita, escuche o se haga lo posible por darle un sentido a tanto monitor. Fijo que podemos darle sentido a la tecnología.

    O podemos quemarlo todo, que yo me apunto.

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