Soy un fotógrafo, no un terrorista
Este sábado, 23 de enero de 2010, miles de fotógrafos profesionales y amateurs se han manifestado en Trafalgar Square, Londres, contra la abusiva aplicación de la controvertida sección 44 de la “Terrorism Act 2000″. Esa sección le valÃa a cualquier policÃa británica a identificar y fisgar las pertenencias de cualquier persona con actitud sospechosa. En este caso, cualquier fotógrafo podÃa ser el objetivo; alguien haciendo fotos de algo que un vigilante de seguridad no querÃa que hiciera, valÃa para que un agente te pidiese ver las fotos que has hecho, por si hubiera alguna con intenciones malévolas, asà como intentar borrarlas con la manida pero útil excusa de la seguridad terrorista.
En España todavÃa no hemos llegado a estos extremos, pero no es extraño ver cómo los guardias de seguridad se preocupan demasiado cuando fotografÃas (sobre todo si la cámara es grande, muy grande) a cosas o en sitios donde se pueden hacer fotos porque son o bien la vÃa pública o un recinto sin torno o puerta de acceso, lo cual lo hace ser también vÃa pública según la normativa española (ejemplo: en el Monasterio de Santa MarÃa de las Cuevas de Sevilla, entre la verja abierta y el torno de acceso no dejan hacer fotos, ¡y piden dinero en concepto de copyright! Convénceles de que no es asÃ…). Contra alguien que porta una porra, unas esposas y tiempo libre es complicado llegar a un acuerdo coherente, asà que normalmente se opta por dar una vuelta y seguir por otro camino. Pero hacer lo mismo que hacen los demás, fotos, con la salvedad de usar una cámara de miles de euros (la que compran los islamistas radicales, todo el mundo lo sabe) en lugar de una compacta común y corriente que pasa desapercibida (que jamás se comprarÃa alguien que quiere pasar desapercibido, todos lo sabemos), da mucho coraje, más aun sabiendo que lo que haces está bien, que el que se equivoca es el que te prohibe hacer lo que puedes hacer.
Y recuerda: en la calle puedes hacer las fotos de lo que te dé la gana; lo único que te separa de no disparar es el sentido común y la violación flagrante de la intimidad de alguien retratado. Los edificios no tienen copyright y se puede fotografiar a los trabajadores del Estado (funcionarios, polÃticos, policÃas…) en el ejercicio de sus funciones. Y lo mejor: la policÃa existe para facilitar tu trabajo, no para entorpecerlo.


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Pos yo tampoco. Bueno, al menos lo intento, lo de fotógrafo, claro. Saludos desde el otro lado del charco!