Tras probar cómo es hacer un partido de baloncesto con dos cámaras gracias a los disparadores remotos Pocket Wizard, el otro día di un paso más y, tras recibir vía eBay y desde Canadá un Magic Arm de Manfrotto, pedí los permisos necesarios al Cajasol y al responsable del Palacio de San Pablo para montar la 30D en el soporte de una de las canastas, tras el cristal.

El partido comenzaba a las 20:30 horas, con lo que necesitaba irme con el tiempo suficientes como para montar el artilugio y no interrumpir el calentamiento de los jugadores. A las 18:20 aproximadamente empecé a montarlo todo. Puse la tarjeta de 4 Gb. en la cámara, la cámara en el Magic Arm y el Pocket Wizard en la cámara. Primer problema con el que me encuentro: la escalera no es lo suficientemente alta, con lo que me tuve que poner en el último escalón, el más ancho, dependiendo de mi equilibrio ya que el aro está a 3,05 m. Miro los hierros que soportan el tablero de cristal y decido colocar el brazo en el que va en diagonal hacia la esquina superior derecha del mismo; así, consigo colocar el brazo lo suficientemente estirado como para que las vibraciones ante mates sean menores que si el brazo hiciera una “L”, por ejemplo.

Como se puede ver en la foto, la cámara está colocada boca abajo. Fue bastante complicado situarla desde el último peldaño de la escalera, intentando también que nada se cayera. En este punto, decido colocar el Pocket Wizard en el propio Magic Arm, con cinta aislante, ya que colocado en la zapata de la cámara casi sobresalía del tablero y no resultaba muy fiable ahí colocado. Seguidamente enrollo el cable sobrante que va del PW a la cámara y lo pego con cinta aislante también al brazo. Lo mismo hago con la correa de la cámara, que dejarla colgando no es muy aconsejable lógicamente.
Tras ver el montaje, decido colocar cinta aislante a lo borrico alrededor de la pinza que estaba en la barra del tablero, aunque esto fue más cara a la galería que no por seguridad, ya que poco puede hacer la cinta aislante si se rompe o suelta la pinza.
Llega el director de la instalación y me hace la pregunta que casi todos repitieron al rato: “¿Pero eso tiene flash?”. “Nooooo”.
Turno de probarla. Le pedí a uno de los pívots que hiciera un mate poderoso para ver cómo se movía el conjunto. Prueba superada, se mueve lo normal y no tiene pinta de que unos cuantos más vayan a traer la tragedia. El Magic Arm es una roca.
Último paso: asegurarlo todo. Compré una cadena de perro de un metro de longitud a la que le coloqué un par de mosquetones en las puntas con una anilla de un par de llaveros. Uno de los mosquetones a la correa de la cámara (aunque lo suyo es al enganche propio de la cámara directamente, pero no tenía nada con que hacerlo) y el otro… el otro ¿a dónde? Tras mucho ver, me puse de puntillas, agarrado con la mano izquierda a la barra que sujeta el tablero y como buenamente pude y sin mucha facilidad, coloqué el otro mosquetón en la esquina superior derecha del tablero, donde había un lugar seguro en el que si todo se cae, quedaría colgando seguro.
Después de que los jugadores lo comentaran, de que los técnicos dieran su bendición y que algunos compañeros me preguntaran si era mía la cámara, llega el comisario de la FIBA y le dice a uno de los directivos del Caja que eso no está permitido en la FIBA. “¡¿Cómo?!”. Prgeunta por lo del flash, y le dicen que no, a lo que dice que si los técnicos no ponen problema, él hace la vista gorda. Lamentable la FIBA.
Comienza el partido; primeros mates. Confío en que haber situado los Pocket Wizard en el canal 1 y ambos en la opción “Both” en lugar de “Local” el emisor y “Remote” el receptor.

Con la 5D MarkII desde la esquina y el Pocket Wizard en la zapata del flash, hago fotos del ataque del Caja, que anota en la canasta donde está instalada la cámara. Confío en que todo vaya bien. En uno de los tiempos muertos, me acerco a la base de la canasta y hago una ráfaga de prueba con la 5D para ver si se replica en la 30D. Clavado; aunque la 30D tiene más ráfaga por segudo que la 5D MarkII, ambas disparan a la vez en base a la que manda la señal. Todo va bien.
Recuerdo que he cometido un error: no sincronizar los relojes de ambas cámaras. Poco puedo hacer ya más que asumir que el ordenado de las fotos va a ser de nuevo un coñazo.
Y resumiendo:
- Una experiencia que hay que repetir porque merece mucho la pena
- Aun así, te aburres mucho desde que terminas de montar la cámara hasta que comienza el partido (casi dos horas sentado mirando a la nada -o a las animadoras si las hay- )
- Nuevamente, sentido común. Probablemente habrá mejores encuadres, pero hay que tener en cuenta que es un deporte y que no se puede interrumpir el juego por muy chulas que vayan a salir las fotos.
- Desde ya, canal 1 siempre a no ser que alguien la esté usando ya.
Repetiré, y probaré esta vez con el 17-40, a ver qué tal, que casi todas las fotos con el ojo de pez las he recortado.
Resultado en enCancha.com