“El tipo de alumno que hay en la Facultad de Comunicación tiene una alta capacidad critica porque a ello se le enseña desde la propia docencia. No es lo mismo un estudiante de matemáticas que de periodismo, que entiende de ética y conoce el valor de la actitud crÃtica. No creemos que haya peores profesores en la facultad, si no que la evaluación es más crÃticaâ€.
Son palabras de un responsable del gabinete de comunicación de la Universidad de Sevilla en relación a la baja puntuación obtenida por los profesores de la Facultad de Comunicación.
Vaya por delante que no todas las facultades son peores o mejores,pero clama al cielo que se busque una explicación tal (y que se la crean los medios) cuando los que sufrimos de un modo u otro su funcionamiento sabemos que:
- Se satura el servicio de automatriculación cada año porque todos queremos matricularnos con un profesor y no con otro ya que, siendo la materia la misma, uno exige mucho y el otro poco, siendo lo aprendido lo mismo o menos.
- La Facultad está repleta de televisores con Power points de las maravillosas ponencias de las excelencias universitarias. En una facultad de comunicación no hay comunicación ya que nadie puede enterarse de lo que pase en ese momento en HaitÃ, Afganistán o donde sea, aunque tenga opción tecnológica a ello.
- La Facultad oferta centenares de prácticas en empresas. Un gran número y una gran oportunidad para muchos de introducirse en el mercado laboral, si no fuera porque la gran mayorÃa de ellas no son remuneradas, sirven para que la empresa se ahorre un puesto de trabajo y, sobre todo, en un minúsculo porcentaje de las ocasiones supone un contrato al finalizar el eterno perÃodo de prácticas. ¿La culpa de quién es? De unos por no dar valor a quien les trabaja gratis y de los otros por no exigir una mÃnima calidad en la formación (porque son prácticas para formarse, no para trabajar desde el dÃa 1) por parte de las empresas de comunicación.
- “Dinosauritis aguditis” por parte de la docencia, que no ve más allá de las paredes de ladrillo del edificio y no propone nada útil para los alumnos, más allá de editar libros que sepa usted qué aportan o promover una comunidad de blogs inútil que no tiene cabida más allá de las paredes del rack en donde esté el servidor informático donde se alojen.
Por supuesto, los alumnos debemos ser quienes exijamos una concreción de la docencia y sus enseñanzas, ya que no es de recibo que, además de ser la peor valorada, lo expliquen como que es la que recibe mayor crÃticas por ser sus alumnos los más crÃticos, porque ellos nos han enseñado a serlo. ¿Me toma usted el pelo?
Honestamente, no entiendo cómo se puede llegar a la conclusión de ofrecer las mejores prácticas a quien más estudia cuando el que más estudia probablemente no cumpla alguno de los requisitos de las prácticas ofertadas. Peor aún, ¿cómo se puede aceptar que una empresa pública oferte unas prácticas para un único periodista cuyos requisitos sean “REDACCIÓN, PRODUCCIÓN DE CONTENIDOS, LOCUCIÓN Y FOTOGRAFÍA.”? 



